Los videojuegos no son cuidadores de niños

//Los videojuegos no son cuidadores de niños

Compartimos algunas reflexiones y recomendaciones de los expertos y expertas que acudieron el pasado 26 de enero a nuestra jornada ‘Herramientas para educar en el mundo digital’


Pablo Garmen, pedagogo digital y cofundador de ‘CuiCui Estudios’

“Los videojuegos no son cuidadores de niños”

“Los videojuegos no deben utilizarse como ‘canguros’ de los niños”. Este es uno de los consejos que el pedagogo Pablo Garmen da a los padres a la hora de educar a sus hijos en un entorno eminentemente digital. El también empresario, cofundador de CuiCui estudios, una startup asturiana dedicada a la creación de videojuegos educativos,  afirma que los llamados nativos digitales no existen ya que por “nacer en esta época los niños no son expertos en tecnología”. Por eso recomienda a los progenitores educar a los menores en el manejo de los dispositivos para evitar los potenciales peligros asociados al uso, por ejemplo, de juegos ‘on-line’ o juegos en línea.

Pablo aconsejó a padres y madres, “les guste o no”, conocer los contenidos y las herramientas que tienen los niños a su disposición, evaluar si son acordes a su edad y, además, jugar con ellos para tomar a posteriori una decisión sobre la idoneidad de lo que consumen. “El 95% de los padres no se preocupan por el contenido de lo que ven sus hijos”, sentenció.


IMG_20180128_120640882.jpgCarlota López-Peredo, neuroeducadora

“No se aconsejan más de dos horas a la semana de videojuegos a los menores de doce años”

El 90% de los niños en edad escolar juega los videojuegos, una afición que no tiene que ser necesariamente negativa siempre y cuando los padres apliquen el sentido común a la hora de limitar su manejo. Sobre este tema y, en particular, sobre el efecto de los videojuegos en nuestro cerebro, dio una charla en el Colegio Andolina de Gijón la experta en  ‘Brain Gym’ o técnicas de gimnasia mental Carlota López-Peredo. Esta maestra, especialista en el tratamiento de dificultades de desarrollo en niños, expuso los estudios que se han hecho en los últimos años en todo el mundo sobre la influencia de los videojuegos en nuestro cerebro, tanto las positivas como las negativas. Entre las primeras están, según algunos trabajos, mayor agudeza visual, mejora de la atención o mayor agilidad mental.

López-Peredo afirma que está probado que los “videojuegos modifican el cerebro” y ha incidido en los problemas de adicción que potencialmente se pueden asociar a su uso. “Los problemas de adicción al juego han existido siempre pero, ahora, con las nuevas tecnologías, son invisibles. Es una adicción similar a la del consumo de sustancias según algunos estudios”, explicó. Esta experta en neurodesarrollo concluyó la charla aportando el siguiente dato: el consumo de videojuegos durante una o dos horas a la semana es beneficioso para los niños. A partir de ahí, puede haber algún tipo de perjuicio aunque, incidió, es un tema controvertido y hay opiniones contrarias al respecto.


Salomé Gonzalo, experta en gestión emocional

“La labor más importante que tenemos como padres es ayudar a nuestros hijos a ser ellos mismos”

“Nuestros hijos no son nada nuestro, son hijos de la vida” Con esta sentencia comenzó su charla Salomé Gonzalo, especialista en gestión emocional. Esta ‘coach’, que presta sus servicios en Asturias, afirma que la labor principal de los padres es permitir a sus hijos ser ellos mismos, dejándoles desarrollar su unicidad y permitiéndoles tomar sus propias decisiones, lo contrario a una educación basada en la sobreprotección.

Salomé Gonzalo aconseja a los padres, en el manejo de situaciones como rabietas, dejar a los niños expresar sus emociones  y no tratar de cortarlas porque lo “malo es lo que no se libera, la represión emocional”. Después, una vez liberada la energía, llega el momento de hablar -o no- con los niños facilitándoles que verbalicen lo que les ha pasado. Gonzalo considera un error que los progenitores proyecten sus objetivos en los hijos y desaconseja, por otra parte, tanto “dar todo a los niños como decir siempre que no” porque ambas posturas generan una intolerancia permanente a la frustración.

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